Morales y sus seguidores han optado por utilizar la sigla del Frente Para la Victoria (FPV) como una solución coyuntural ante las restricciones legales que le impiden registrar un nuevo partido a tiempo. Sin embargo, el expresidente ha instruido a sus bases no inscribirse en el FPV, dejando en claro que su apuesta es por una nueva estructura propia.
Uno de los temas pendientes en su estrategia es la identidad visual de su movimiento. El senador Loza mencionó recientemente el blanco y verde como posibles colores del nuevo proyecto político, una elección que ha generado especulación debido a su coincidencia con los tonos de la bandera de Santa Cruz. No obstante, la confirmación oficial podría darse en el congreso «refundacional» de Lauca Ñ, programado para el 29, 30 y 31 de marzo, donde el evismo analizará sus tres décadas de trayectoria y trazará el camino para el futuro.
Con un MAS fragmentado y una oposición expectante, Morales enfrenta el reto de consolidar su espacio político en un escenario incierto. El congreso de marzo no solo podría definir la imagen y estructura de su nuevo movimiento, sino también determinar su viabilidad de cara a los comicios de agosto.
Redacción central
