El enfrentamiento entre las facciones del MAS alcanzó un punto de no retorno este lunes cuando militantes identificados con el ala «arcista» irrumpieron en la sede nacional del partido, ubicada en la zona de Miraflores, La Paz. Usando una escalera para ingresar al edificio, los seguidores del presidente Luis Arce no solo tomaron el control del lugar, sino que también iniciaron un proceso de «des-evismo», eliminando toda referencia a Evo Morales de la infraestructura del partido.
Las imágenes del acto muestran a simpatizantes arcistas arrancando afiches del expresidente y borrando su rostro de las paredes, una señal clara de que buscan erradicar su figura de la estructura partidaria. Este gesto, más que una simple acción simbólica, representa la voluntad del grupo de consolidar su liderazgo dentro del MAS y dejar atrás la era de Morales, cuyo control sobre el partido ha sido cada vez más cuestionado.
El conflicto interno se ha venido intensificando desde que Luis Arce asumió la presidencia en 2020. Mientras los «arcistas» defienden una renovación del MAS sin Evo, los «evistas» insisten en que Morales sigue siendo el único líder legítimo del partido y han denunciado una «traición» de Arce y sus seguidores.
Las tensiones han escalado con episodios violentos y decisiones judiciales que han influido en la estructura partidaria. En mayo de 2024, la elección de Grover García como presidente del MAS con el respaldo del Tribunal Supremo Electoral debilitó la posición de Morales. Finalmente, en febrero de 2025, Morales anunció su salida del MAS y su alianza con el Frente para la Victoria (FPV), llevándose consigo a una parte importante de sus bases.
La toma de la sede y la eliminación de la imagen de Morales marcan una nueva fase en la lucha interna. Para los «arcistas», es un paso necesario para consolidar su poder y evitar que el MAS sea utilizado como plataforma para la candidatura de Evo en 2025. Para los «evistas», en cambio, es un ataque directo a la historia del partido y una provocación que podría intensificar aún más el conflicto.
Con las elecciones generales en el horizonte, la disputa por el control del MAS no solo afecta la estructura interna del partido, sino que también puede redefinir el mapa político de Bolivia. Mientras Morales busca reinventarse fuera del MAS, Arce y su facción trabajan para que el partido sobreviva sin su fundador. La pregunta que queda es si el MAS puede sostenerse sin Evo o si, en su intento de renovarse, corre el riesgo de desmoronarse por completo.
Redacción central y agencias
Portada captura RKC
