Con un acto masivo organizado por sectores leales del MAS, Luis Arce fue proclamado candidato presidencial para el período 2025-2030. Acompañado de campesinos, indígenas y representantes sociales de Pando y Beni, Arce reconoció en su discurso que la contienda electoral será “dura y difícil”, aunque “no imposible” de ganar si las bases permanecen unidas.
El ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, se sumó al respaldo destacando la “capacidad de manejo económico” del mandatario y atacando la falta de propuestas de la oposición. “El pueblo confía en Lucho porque sabe cómo llevar la economía”, subrayó Montaño, en un intento de fortalecer la imagen de un Arce que enfrenta severos cuestionamientos por la actual crisis: escasez de combustibles, caída de reservas internacionales y alzas de precios.
La proclamación también fue un intento de consolidar el liderazgo de Arce frente a la creciente disputa interna con Evo Morales. El expresidente y líder del ala “evista” busca también postularse, aunque enfrenta restricciones legales por parte del Tribunal Constitucional. Arce, fortalecido por una resolución judicial que le otorgó el control del MAS, apuesta a movilizar a las bases y recuperar terreno político.
Analistas como Carlos Saavedra advierten que el éxito de Arce dependerá de su capacidad de lograr un repunte económico significativo antes de las elecciones. Con apenas un 2% de intención de voto y un 80% de desaprobación, el panorama es adverso. La campaña recorrerá varias regiones del país, como Santa Cruz, La Paz y Potosí, donde Arce ya ha sido ratificado como candidato, en un intento por reactivar la maquinaria partidaria y apelar a la nostalgia por los años de bonanza económica.
No obstante, la división interna y el descontento social se perfilan como los mayores obstáculos en una carrera electoral que, según el propio Arce, será “la más difícil” que haya enfrentado el MAS en su historia reciente.
Redaccion central
