La Paz, 6 de junio de 2025. Bolivia vive una nueva escalada de tensión política y social, luego de que sectores sociales identificados con el expresidente Evo Morales ratificaran su decisión de continuar con los bloqueos de carreteras sin declarar ningún cuarto intermedio. Las movilizaciones, iniciadas el 2 de junio, exigen la renuncia del presidente Luis Arce Catacora y la habilitación de Morales como candidato para las elecciones de agosto de 2025, luego de que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) vetara su postulación por exceder el límite de una sola reelección.
Los bloqueos, liderados por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), los interculturales y las “Bartolinas”, han afectado al menos seis departamentos, con mayor presencia en Cochabamba. El tránsito en rutas clave está paralizado, incluidos los camiones cisterna, provocando escasez de combustibles, alza de precios de productos básicos y pérdidas económicas que, según estimaciones privadas, ya superan los 150 millones de dólares.
Enrique Mamani, dirigente intercultural, afirmó: “Sabemos que la Policía solo tiene gas para tres o cuatro días, y nosotros continuaremos hasta que renuncie Luis Arce Catacora”. Por su parte, Juanita Ancieta, de las Bartolinas, sostuvo que los bloqueos son una “respuesta legítima” a la inhabilitación “política” de Morales y a una crisis económica “fuera de control”.
El Gobierno respondió con firmeza. El presidente Arce denunció que los bloqueos constituyen un intento de golpe de Estado impulsado por Morales y presentó ocho denuncias penales contra él por delitos como terrorismo e instigación pública, incluyendo un audio —autenticado oficialmente— donde se lo escucha instruir el cerco a La Paz.
Mientras tanto, sectores como la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) y los gremios del transporte demandan soluciones inmediatas. Algunos incluso piden la intervención militar o la declaración del estado de excepción para restablecer el orden.
La polarización recuerda los hechos de 2019 que culminaron con la renuncia de Morales, aunque en esta ocasión el conflicto enfrenta a antiguos aliados del Movimiento Al Socialismo (MAS). La falta de voluntad de diálogo de ambos bandos agrava la crisis, en un contexto electoral que se acelera.
En ese marco, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha decidido sesionar en Santa Cruz para garantizar la continuidad del proceso electoral. Andrónico Rodríguez, presidente del Senado y figura emergente del “ala renovadora” del MAS, ya tiene asegurada su postulación con el respaldo formal de sectores sociales, a la espera de que logre consolidar la unidad del instrumento político.
Redaccion central
