Dom. Ago 16th, 2026

Arce marca diferencias: entre quienes hacen obras y quienes solo calientan el asiento en la Asamblea

«El pueblo no se deja engañar por un spot», advirtió Luis Arce, lanzando un dardo a todos sus adversarios políticos, dentro y fuera del MAS. A pocas semanas de que se definan las candidaturas, el presidente desafía abiertamente a quienes —según él— solo hacen campaña con discursos vacíos y no con gestión real. En contraste, se muestra como el hombre que trabaja mientras otros bloquean, critican o simplemente buscan protagonismo. Y remató con una frase que dejó helada a la clase política: “El pueblo no es tonto, sabe pensar y distinguir”.

Sucre, 04 de agosto de 2025.- En medio de un ambiente preelectoral cargado de tensiones y con el Movimiento al Socialismo dividido, el presidente Luis Arce ha endurecido su discurso en busca de reconectar con el electorado que alguna vez respaldó de forma masiva al evismo. A pocas semanas de las elecciones, el mandatario apeló a la conciencia crítica de los bolivianos y lanzó una advertencia clara contra el uso del marketing político vacío como herramienta de campaña: “El pueblo no se deja engañar por un spot”.

Con ese mensaje, Arce quiso trazar una línea divisoria entre los actores políticos que —según él— se dedican a ejecutar obras y trabajar desde el Gobierno, frente a otros que simplemente “calientan su asiento en la Asamblea Legislativa y no aprueban leyes importantes para el país”.

La declaración no solo apunta a los tradicionales partidos de oposición, sino también a una fracción del propio MAS que ha bloqueado iniciativas del Ejecutivo en la Asamblea, en especial en momentos donde el país ha necesitado consensos para destrabar recursos o aprobar reformas. En esa lógica, el presidente refuerza su narrativa de gestión y resultados frente a una institucionalidad que califica de estancada o irresponsable.

“El pueblo no es tonto, sabe pensar y distinguir”, insistió Arce, en lo que se interpreta como un intento por recuperar terreno en sectores sociales que fueron bastión del voto corporativo en tiempos de Evo Morales. Ese bloque, hoy fracturado, representa una porción significativa del padrón que aún se mueve entre la nostalgia del pasado y el desencanto por las pugnas internas del oficialismo.

Arce quiere capitalizar esa brecha y se presenta como una figura que, pese a las críticas, ha seguido trabajando, construyendo y administrando el Estado, frente a lo que él percibe como políticos de discurso fácil pero gestión nula. La frase “no se puede confundir a la ciudadanía con simples propuestas” refuerza la idea de que el elector no votará solo por slogans, sino por lo que vea y sienta como resultado real.

Redaccion central

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