Dom. Ago 16th, 2026

La foto borrosa de este 10 de agosto: encuestas con el lente sucio que no muestran la verdadera batalla electoral

En medio de la efervescencia política que vive Bolivia a pocos días de las elecciones, las encuestas del 10 de agosto deberían funcionar como un faro que ilumine el camino para el electorado. Sin embargo, la realidad es muy distinta: lejos de ofrecer claridad, estas mediciones nos entregan una imagen difusa y fragmentada, como si el lente con que se tomó la fotografía estuviera sucio o desenfocado. En un escenario donde casi un tercio del electorado se declara indeciso, blanco o nulo, y donde los punteros apenas se diferencian dentro del margen de error, afirmar que hay un ganador es una apuesta arriesgada y prematura.

Este domingo 10 de agosto, Unitel y Red Uno publicaron sus últimas encuestas antes de las elecciones incluyendo las difundidas el 8 de este mismo mes por El Deber. En teoría, estos estudios deberían ofrecernos una visión clara del panorama político. Sin embargo, la imagen que proyectan es como una foto tomada con el lente sucio: distorsionada, incompleta y engañosa.

Según los datos difundidos, Samuel Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga lideran la intención de voto con una diferencia de apenas 1 a 1,6 puntos. A simple vista, podría parecer que uno de ellos lleva ventaja. Pero si se considera el margen de error —de alrededor de ±2 %—, estamos ante un empate técnico. Aun así, algunos medios han preferido titular como si existiera un ganador claro, alimentando una narrativa que no resiste el análisis estadístico.

Lo verdaderamente decisivo en estos resultados no está en quién aparece primero o segundo, sino en quién no aparece: cerca del 30 % del electorado figura como voto blanco, nulo o indeciso. Este bloque es más grande que cualquier candidatura individual y, como la historia reciente lo demuestra, tiene el poder de volcar la elección en una sola jornada. Basta recordar 2020, cuando Luis Arce pasó de aproximadamente 33 % en encuestas a 55 % en las urnas, gracias en parte a la movilización de ese voto silencioso.

Las encuestas son, al final, fotografías de un momento. Pero si el lente está sucio, la foto no refleja la realidad. En el caso boliviano, ese lente se ensucia por varios factores: cobertura limitada en áreas rurales, muestras pequeñas para una población tan diversa, y un voto oculto que escapa a cualquier cuestionario. En contextos polarizados, muchos votantes prefieren declararse indecisos antes que revelar su verdadera preferencia, lo que multiplica la incertidumbre.

El domingo, con un tercio del electorado aún sin definirse públicamente y dos candidatos empatados dentro del margen de error, cualquier cosa puede suceder. Lo que hoy se presenta como una carrera pareja podría transformarse radicalmente en cuestión de horas, dependiendo de la movilización territorial, el clima político y la forma en que se activen los indecisos.

Escdecir, las encuestas del 10 de agosto no son una ventana transparente al futuro. Son apenas una foto, y en este caso, una foto tomada con el lente sucio. La imagen real solo se revelará cuando se abran las urnas y se cuente voto por voto. Hasta entonces, cualquier intento de coronar ganadores es, como mínimo, prematuro.

Redaccion central

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