En Bolivia, la política volvió a encenderse este domingo. Evo Morales, desde su tribuna radial, lanzó un dardo directo contra el presidente Luis Arce y sus ministros: pidió a los diputados y senadores que impulsen un juicio de responsabilidades “para evitar que se fuguen”. El mensaje agitó inmediatamente el tablero en plena recta final electoral.
Pero la respuesta no se hizo esperar. El ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, salió al paso con un golpe frontal: recordó que Evo tiene cuentas pendientes con la justicia y que antes de exigir procesos contra otros, debería aclarar su propia situación.
El choque revela una grieta cada vez más abierta entre el evismo y el arcismo, en un clima donde la política y la justicia se usan como armas de guerra. Para unos, Evo demuestra firmeza contra la corrupción; para otros, es un intento desesperado de recuperar protagonismo.
Lo cierto es que el cruce sube la temperatura en una Bolivia que se encamina a la segunda vuelta electoral, con acusaciones que ya no sólo miran al adversario, sino a los viejos aliados.
Redaccion central Cochabamba
