El mensaje de Lara apareció entre la medianoche del viernes y la madrugada del sábado en TikTok, generando revuelo en plena campaña electoral. El candidato a la vicepresidencia por el PDC aseguró haber visto una fotografía donde Rodrigo Paz aparece acompañado por dos personas con nexos al “viejo sistema político”: uno ex asesor de Samuel Doria Medina y otro vinculado a la dirigencia del club Bolívar durante la gestión de Marcelo Claure.
“Entré a la política para hacer algo diferente, para luchar contra la corrupción y la vieja forma de gobernar. Si vamos a entrar al mismo sistema, no vale la pena seguir en esto”, expresó Lara en tono tajante, advirtiendo que incluso podría “quitar su apoyo” a Paz.
La reacción refleja la tensión interna en la dupla que sorprendió al país en las elecciones del 17 de agosto, cuando alcanzaron el primer lugar en la votación con un 32 %, desplazando a viejos actores políticos. Su ascenso meteórico se cimentó en la narrativa de renovación y cercanía con la gente: Paz recorriendo más de 220 municipios en transporte público y Lara capitalizando su popularidad en redes sociales como denunciante anticorrupción.
El episodio pone sobre la mesa un dilema clave: ¿hasta qué punto la promesa de “cambio real” podrá resistir las presiones de alianzas y contactos en la arena política boliviana? Por ahora, la advertencia de Lara funciona como un recordatorio de que su respaldo no es incondicional y que su figura, tan mediática como disruptiva, podría redefinir la dinámica de la campaña en segunda vuelta.
