Jue. Oct 1st, 2026

Cuando la justicia se convierte en revancha: el caso Pumari y las familias que pagan la factura política

La liberación de Marco Antonio Pumari, tras casi cuatro años de encierro en Cantumarca, no solo reabre el debate sobre la instrumentalización de la justicia en Bolivia, sino que expone el costo humano que pesa sobre los hogares. Vecinos como Carla Condori, desde la zona de las Delicias en Potosí, resumen el sentimiento popular: “Lo peor no es que lo encierren, lo peor es quiénes administran la justicia”.

El caso de Pumari, dirigente cívico potosino y actor clave en la crisis política de 2019, refleja cómo los procesos judiciales usados como mecanismos de presión política terminan castigando a las familias.

El expresidente Jorge “Tuto” Quiroga ya lo había señalado en 2024, cuando visitó a Pumari en el penal: “Pasó cuatro navidades sin sus hijos, pero hoy puede dormir con ellos y con su esposa”. La frase, más allá de la coyuntura electoral, expuso una verdad que trasciende lo político: cada día de encierro fue también una herida para su familia.

Tras su liberación en agosto de 2025, Pumari mismo dijo que su prioridad sería “dedicar tiempo a su esposa e hijos”. Un mensaje que conecta con el sentir de comunidades potosinas que ven en estos procesos judiciales un espejo de cómo la política, cuando se viste de revancha, destruye hogares y erosiona la confianza en la justicia.

La voz de Carla Condori, vecina de la zona Sud, refleja esa indignación social: “Mientras unos cargan el peso de la política, otros caminan libres con protección. Eso duele más que la cárcel”.

El trasfondo es claro: en Bolivia, la justicia usada como instrumento de poder deja cicatrices no solo en los acusados, sino en el tejido familiar y social que debería sostener la democracia.

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías