“¿Por qué el Banco Central no participa?”, cuestiona Doria Medina al referirse al comportamiento del Banco Central de Bolivia en medio de la subida del dólar.
El también empresario reconoce que el incremento responde al juego de la oferta y la demanda, pero advierte que ese “juego” tiene un actor ausente: el propio Banco Central. “Ningún país puede quedar completamente librado al comportamiento estacional del mercado cambiario”, sostiene, planteando que la autoridad monetaria debería intervenir para defender una cotización más adecuada para la economía.
A partir de ahí, lanza otra pregunta clave: “¿Por qué no participa?”. Su respuesta es directa: porque no tiene reservas internacionales suficientes para hacerlo. Es decir, no puede vender dólares a un precio estratégico que permita contener la subida.
El cuestionamiento se amplía hacia el sistema financiero estatal. “¿Y el Banco Unión?”, insiste, en referencia a la entidad pública Banco Unión. Según su lectura, esta institución tampoco ha logrado marcar diferencia, ya que se ha alineado con las tendencias del mercado ante la falta de divisas que le permitan actuar con independencia frente a otros bancos.
Las interrogantes de Doria Medina, aunque formuladas en tono técnico, elevan el nivel de crítica hacia el manejo económico del gobierno de Rodrigo Paz, del cual es aliado, pero al que ahora interpela públicamente por la situación cambiaria.
Las preguntas planteadas no solo buscan explicaciones, sino que ponen en evidencia un problema de fondo: la limitada capacidad del Estado para influir en el mercado del dólar en un contexto de escasez de divisas. En ese escenario, la discusión deja de ser solo técnica y se instala de lleno en el terreno político y económico.
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Por Equipo de redacción
