De acuerdo con Bloomberg, el Gobierno boliviano contrató a bancos internacionales como Deutsche Bank y Santander para llevar adelante reuniones con potenciales compradores de deuda. El objetivo es evaluar las condiciones para una eventual emisión de bonos en dólares, lo que marcaría el regreso del país a los mercados globales tras su última colocación en 2021.
Este proceso, conocido como “roadshow”, no implica una emisión inmediata, sino una fase exploratoria clave para medir la confianza de los inversionistas en la economía boliviana. La decisión final dependerá de factores como la demanda, el riesgo país y las tasas de interés que el mercado esté dispuesto a aceptar.
El eventual retorno se da en un escenario complejo: Bolivia enfrenta una persistente falta de dólares, caída de reservas internacionales y tensiones en el suministro de combustibles. En ese contexto, acceder nuevamente a financiamiento externo podría aliviar la presión de liquidez, aunque a un costo posiblemente más elevado debido a la percepción de riesgo.
Asimismo, el país logró recientemente evitar un incumplimiento de su deuda externa, lo que mejora marginalmente su perfil ante los mercados. Sin embargo, los analistas advierten que cualquier emisión estaría condicionada a señales claras de estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal.
En paralelo, el gobierno del presidente Rodrigo Paz ha manifestado su intención de restablecer vínculos con los mercados internacionales como parte de una estrategia para diversificar las fuentes de financiamiento.
Por Equipo de redacción
