El cierre del encuentro dejó varias señales políticas de alto impacto. Una de las principales fue la conformación de una comisión orientada a debatir una reforma parcial de la Constitución Política del Estado (CPE), propuesta que encontró respaldo en el expresidente Jorge Tuto Quiroga.
Quiroga sostuvo que Bolivia necesita “reconstruirse” mediante cambios parciales a la actual Constitución y descartó impulsar una Asamblea Constituyente total, argumentando que eso podría profundizar la incertidumbre y la paralización institucional.
En paralelo, el Gobierno anunció que impulsará modificaciones vinculadas al régimen autonómico e incluso impugnará aspectos de la Ley Marco de Autonomías para facilitar la gestión presupuestaria de alcaldías y gobernaciones, en momentos en que varias regiones enfrentan una fuerte caída de liquidez.
Sin embargo, el tono del encuentro cambió cuando comenzaron las intervenciones de autoridades subnacionales. El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, junto a otros participantes, coincidió en que el principal problema del país actualmente no es jurídico ni constitucional, sino económico.
La preocupación central apunta a la falta de recursos para sostener servicios, ejecutar obras y cubrir obligaciones financieras. Según coincidieron varias autoridades, sin un respaldo económico inmediato cualquier reforma estructural quedará atrapada en la crisis fiscal que golpea a municipios y gobernaciones.
Así, el encuentro terminó mostrando dos agendas distintas dentro del mismo escenario político: una enfocada en rediseñar el Estado y otra centrada en conseguir oxígeno financiero urgente para evitar el deterioro de la gestión pública regional.
Por Equipo de redacción especial Cochabamba
