Sáb. Ago 15th, 2026

Rodrigo Paz no fue a la posesión de Colombia y el Gobierno aún no explica el cambio

Rodrigo Paz estaba anunciado entre los mandatarios que asistirían a la posesión del nuevo presidente de Colombia, pero finalmente no viajó y Bolivia estuvo representada por el canciller Héctor Huanca y el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo. El Gobierno confirmó la ausencia del mandatario, pero no explicó públicamente por qué cambió de decisión, un silencio que abre una pregunta política y diplomática sobre la representación boliviana en un acto internacional de relevancia.

La ausencia de Paz adquiere relevancia porque no se trataba de un viaje que no hubiera estado previsto. El mandatario había sido incluido entre los presidentes invitados a la ceremonia y, posteriormente, comunicó que no asistiría, aunque sin ofrecer una explicación concreta sobre las razones que motivaron el cambio.

La representación boliviana quedó entonces en manos de dos ministros. Héctor Huanca, recientemente posesionado como canciller, acudió por encargo del Presidente y asumió la representación oficial de Bolivia. Junto a él estuvo Fernando Aramayo, ministro de la Presidencia.

Este último punto también generó dudas en torno al protocolo. En redes sociales circuló la versión de que Aramayo habría recibido honores en calidad de canciller. Sin embargo, con la información disponible no existe evidencia suficiente para sostener esa afirmación. Las comunicaciones oficiales identifican a Huanca como canciller y a Aramayo como ministro de la Presidencia.

La cuestión de fondo, por tanto, no está en atribuir a Aramayo una función que no le corresponde, sino en determinar qué ocurrió realmente durante el protocolo de recepción y presentación de la delegación boliviana. Si las imágenes muestran una identificación distinta de los cargos, el hecho sí merecería una explicación oficial.

Pero la pregunta de mayor alcance sigue siendo otra: ¿por qué Rodrigo Paz no viajó a Colombia? Hasta ahora, el Gobierno no ha comunicado una causa específica. Tampoco corresponde afirmar que su ausencia se debió a los actos por el aniversario de Bolivia, porque esa relación causal no ha sido confirmada oficialmente.

En política exterior, la ausencia de un jefe de Estado en una ceremonia internacional puede ser perfectamente legítima. Lo que genera interrogantes es que el mandatario estuviera inicialmente considerado entre los asistentes y que, después, desistiera sin que la Presidencia explicara las razones.

La diplomacia también comunica con los gestos. Y esta vez el gesto de Bolivia fue enviar a su canciller y a su ministro de la Presidencia, mientras el Presidente permaneció en el país. El Gobierno tiene pendiente explicar si se trató simplemente de una decisión de agenda, de una razón política o de otra circunstancia que hasta ahora no ha hecho pública.

Por Equipo de redacción

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