El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, informó preliminarmente que la primera detonación habría estado vinculada con material pirotécnico que contenía pólvora negra. Sin embargo, todavía debe esclarecerse qué provocó la segunda explosión y cómo se desencadenó el hecho que dejó fallecidos, heridos y daños en instalaciones militares y viviendas cercanas.
El mensaje presidencial amplía el foco de la investigación. Paz sostuvo que no se deben adelantar conclusiones y ordenó establecer con claridad qué ocurrió, si se cumplieron los protocolos de seguridad y quiénes tendrían responsabilidades, si correspondiera.
Ese punto resulta clave. La investigación deberá determinar no solamente qué material detonó, sino cómo fue identificado, dónde estaba almacenado, quién tenía su custodia, qué controles se realizaban y si existía un sistema adecuado para gestionar riesgos dentro de las instalaciones militares.
Si los protocolos existían, habrá que establecer si fueron cumplidos. Si se detectan deficiencias, el Gobierno deberá explicar por qué y disponer las correcciones necesarias para evitar que un episodio similar vuelva a ocurrir.
Mientras avanza la investigación, queda además una responsabilidad inmediata para el Estado: atender a los heridos, acompañar a las familias de los fallecidos y responder por los afectados por las explosiones.
La clave ahora no es especular sobre la causa, sino llegar hasta el final: qué falló, quién debía controlar el riesgo y qué debe cambiar después de Viacha.
Por Equipo de redacción
