El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, informó a ERBOL que el Gobierno recurrirá a consultorías internacionales para avanzar en la reestructuración de YPFB y la ANH. El proceso contempla además convocatorias públicas y contratación de personal bajo criterios de meritocracia.
Pero el dato que merece especial atención es otro: el diseño de la reestructuración habría sido elaborado de acuerdo con lineamientos del Banco Mundial, mientras que el BID también participa en el apoyo al Gobierno.
Esto abre una discusión que va más allá de la contratación de consultores. Si organismos multilaterales están acompañando el rediseño institucional, será necesario conocer qué recomendaciones están planteando, qué alcance tiene su participación y quién toma finalmente las decisiones.
La cooperación internacional puede aportar experiencia y conocimiento especializado. Pero tratándose de YPFB y la ANH, instituciones estratégicas para el Estado boliviano, la transparencia sobre el proceso resulta fundamental.
Y aquí vuelve la pregunta inicial: si cuatro ministerios ya realizan un relevamiento y además participan el Banco Mundial, el BID y consultoras internacionales, ¿cómo se distribuirán las responsabilidades y qué valor agregado aportará cada uno?
La reforma será relevante si consigue resolver los problemas estructurales de ambas instituciones. Más que cambiar organigramas, Bolivia necesita recuperar capacidad técnica, controles, transparencia y eficiencia.
Por Equipo de redacción
