Antes de convertirse en un nombre conocido en los círculos políticos de Javier Milei, Fernando Cerimedo ya había tenido un episodio con la Justicia argentina.
En marzo de 2016 fue condenado por la Justicia penal de Mar del Plata a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional por defraudación y estafa, después de que se determinara que había vendido a dos personas el mismo departamento. Cerimedo explicó posteriormente que el inmueble tenía una hipoteca privada que no aparecía en los certificados y sostuvo que asumió la responsabilidad por el conflicto.
Pero aquella condena no impidió que su trayectoria diera un giro radical.
Cerimedo se convirtió en consultor político y fue construyendo vínculos con figuras de la derecha latinoamericana. Su relación con Eduardo Bolsonaro se transformó en uno de sus principales activos políticos y también quedó bajo la lupa en Brasil por sus actividades relacionadas con la difusión de cuestionamientos al sistema electoral.
Luego llegó su cercanía con el entorno de Javier Milei y su creciente exposición como consultor y operador de comunicación política.
Y entonces apareció Bolivia.
Cerimedo llegó al país vinculado al entorno político del presidente Rodrigo Paz, mientras su nombre adquiría cada vez mayor peso en medio de las disputas internas del poder. Pero su estadía terminó de manera abrupta.
Actualmente permanece detenido preventivamente en Palmasola, en Santa Cruz, después de que la Justicia boliviana ordenara su reclusión por el proceso relacionado con el presunto intento de feminicidio de Nadia Beller. Cerimedo niega las acusaciones y sostiene su inocencia.
A ese proceso se sumó otra investigación. La Justicia boliviana dictó una nueva prisión preventiva por presunto enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado, mientras la Fiscalía también investiga movimientos y procedencia de recursos económicos. Su defensa cuestionó las acusaciones y sostiene que el dinero investigado fue llevado desde Argentina.
Así, el hombre que pasó de los tribunales de Mar del Plata a los círculos de poder político regional terminó enfrentando en Bolivia una situación judicial completamente distinta: dos procesos, prisión preventiva y un nombre que quedó en el centro de una de las historias políticas más controvertidas del país.
El pasado no demuestra por sí mismo responsabilidad en los hechos que hoy se investigan en Bolivia. Pero sí ayuda a entender quién es Cerimedo antes de que su nombre apareciera en la política boliviana.
De un departamento vendido dos veces a una celda de Palmasola: el recorrido de Cerimedo vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿cómo llegó alguien con ese antecedente a ocupar espacios de influencia alrededor del poder político?
Portada gentileza La Nación
Por Equipo de redacción
