“Desde el centralismo subestiman a la gente que vivimos en el resto del país para poder administrar nuestros propios recursos”, afirmó Antelo al referirse a las dificultades que atraviesa el sistema sanitario departamental.
El funcionario sostuvo que el sistema de salud en los departamentos está colapsado por falta de recursos económicos, planteando así una relación directa entre la crisis de los servicios y la distribución de los recursos públicos.
El planteamiento trasciende la situación de los hospitales. En el fondo, Antelo vuelve a colocar en discusión el modelo de descentralización vigente en Bolivia: las gobernaciones tienen responsabilidades sobre determinados servicios, pero enfrentan restricciones financieras y dependen, en buena medida, de recursos provenientes del nivel central.
La discusión cobra especial relevancia porque la falta de recursos termina teniendo una expresión concreta para el ciudadano: hospitales con dificultades, falta de medicamentos, personal insuficiente y servicios que no responden a la demanda.
El debate, por tanto, no debería reducirse según la calle a cuánto dinero necesita una gobernación. La pregunta de fondo es otra: si las regiones tienen responsabilidades cada vez mayores, ¿también deberían tener mayor capacidad para recaudar, administrar y decidir sobre sus propios recursos?
La declaración de Antelo vuelve a llevar el centralismo al centro de la discusión pública, esta vez desde un problema que afecta directamente a la población: la salud.
Por Equipo de redacción
