jue. Oct 22nd, 2020

COVID19, DESNUDA EL INFORMALISMO TRIBUTARIO

La actividad informal en Bolivia al amparo de un denominado “Régimen Simplificado”, se incrementó considerablemente en el país a falta de fuentes de empleo formales, generando caos en mercados de diferentes capitales y provincias. Ningún gobierno desde la puesta en vigencia del Decreto Supremo, se animó a dejar sin efecto dicha disposición por miedo a […]

La actividad informal en Bolivia al amparo de un denominado “Régimen Simplificado”, se incrementó considerablemente en el país a falta de fuentes de empleo formales, generando caos en mercados de diferentes capitales y provincias.

Ningún gobierno desde la puesta en vigencia del Decreto Supremo, se animó a dejar sin efecto dicha disposición por miedo a una crisis social, económica y política. A raíz de la emergencia sanitaria, salió a luz el problema social y fundamentalmente económico, porque los incentivos del gobierno en forma de bonos no llegaron a todos los sectores y, además no cubrieron un presupuesto trimestral familiar.

La situación señalada, obligó a las personas que se dedican a la actividad informal a salir a sus puestos de venta de productos y seguir gozando de los buenos ingresos mimetizados en el Régimen Simplificado con capitales que superan los parámetros establecidos por Impuestos Nacionales, como ocurre actualmente en los centros de abasto a los que se sumaron nuevos protagonistas del comercio ambulante vehicular que se dedican a la actividad informal sin emitir ninguna factura fiscal.

De acuerdo a los datos estadísticos del Servicio de Impuestos Nacionales, el aporte del Régimen tributario simplificado representa el 001 por ciento de los ingresos del fisco, mismo que ni siquiera permite cubrir gastos mínimos de impresión de los formularios correspondientes.

Para revertir lo precitado, urge la necesidad de que gobierno y empresarios asuman el reto de reconstruir una estructura económica formal, que permita generar fuentes de empleo cumpliendo disposiciones laborales y tributarias, reduciendo la actividad informal y mejorando la capacidad contributiva al Estado, más aún cuando los ingresos por IDH disminuyeron considerablemente.

De ser así, el Estado podría percibir recursos económicos suficientes como para cubrir gastos de inversión social y coparticipación tributaria. Lo contrario, podría poner en peligro los ingresos fiscales por la escasa recaudación tributaria obtenida por el Servicio de Impuestos Nacionales que se permitió prorrogar el pago de impuestos importantes como el de Utilidades, entre otros,

Y para más consideración, como complemento, pretende el gobierno generar una especie de “parches impositivos” a la norma dizque para aliviar la crisis, cuando se deben buscar soluciones integrales modificando la disposición  que data de más de treinta años atrás tomando en cuenta el contexto actual.

Foto portada: Web

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