Bolivia conmemoró los 16 años de la fundación del Estado Plurinacional, una transformación histórica que reivindicó las naciones y pueblos indígenas en la Constitución de 2009. Sin embargo, el aniversario estuvo marcado por las declaraciones de Evo Morales, quien desde su refugio en el Chapare aseguró que “no hay nada que celebrar” al considerar que el país ha retornado al estado colonial y enfrenta una crisis económica. En un tono crítico y nostálgico, el expresidente pareció vincular el deterioro del proyecto político a su ausencia en el poder.
La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, no dejó pasar la oportunidad para responderle, destacando que la postura de Morales refleja una fijación con el poder. “Lamentablemente, mientras no esté en la silla presidencial, siempre va a decir que no tiene nada que festejar”, afirmó Prada, sugiriendo que el exmandatario no ha logrado aceptar que el liderazgo es temporal y que las etapas deben cerrarse con humildad. La ministra también subrayó que el país continúa avanzando, a pesar de las adversidades y las críticas internas.
Este cruce de declaraciones no solo evidencia el distanciamiento entre Morales y el oficialismo, sino también una lucha simbólica por la narrativa del Estado Plurinacional. Mientras algunos celebran el avance hacia una Bolivia inclusiva y plurinacional, otros como Morales ven en esta fecha un recordatorio de lo que, según Morales, se ha perdido.
Redacción central
