El Tribunal Agroambiental emitió una sentencia que autoriza, de manera excepcional, el funcionamiento del botadero de K’ara K’ara en Cochabamba hasta diciembre de 2025, antes de su cierre definitivo. La resolución, que busca resolver el prolongado conflicto por la gestión de residuos, ordena a la Alcaldía formar mesas de diálogo para compensar los daños ambientales sufridos por las comunidades de la zona.
El fallo, detallado en el punto 2.4, establece que la macroselda M-2-3 del relleno sanitario podrá operar por siete meses más, contados desde la emisión de la sentencia. “Siete meses más va a estar en uso el lugar, pero condicionado a un proceso de compensación a la zona de sacrificio ambiental. Después, no se podrá ingresar ningún residuo sólido”, precisó Richard Méndez, presidente del Tribunal Agroambiental.
Una oportunidad para la Alcaldía
La sentencia pone contra el tiempo a la Alcaldía de Cochabamba, que deberá tener listo un nuevo relleno sanitario para enero de 2026. Expertos advierten que la mala planificación del pasado no puede repetirse. “La Alcaldía tiene la chance de reivindicarse, pero debe actuar con urgencia y transparencia”, señaló Ana Vargas, especialista en gestión ambiental.
Además, las mesas de diálogo determinarán las medidas de compensación, que podrían incluir recursos económicos, proyectos de remediación o infraestructura para las comunidades afectadas. Si se requieren fondos, la Alcaldía deberá gestionar una modificación presupuestaria, aprobada por el Concejo Municipal, para garantizar el cumplimiento de la sentencia sin desfinanciar otros programas esenciales.
La comunidad se expresa
Los comunarios de K’ara K’ara, que durante años han denunciado los impactos ambientales y sanitarios del botadero, ven la sentencia con cautela. “Queremos que las compensaciones sean justas y que el cierre sea real. No más promesas vacías”, expresó María Quispe, representante de una de las comunidades afectadas.
Un desafío hacia la sostenibilidad
La resolución no solo busca resolver un conflicto local, sino sentar un precedente en la gestión de residuos en Bolivia. Con el plazo corriendo, la Alcaldía enfrenta el desafío de demostrar que puede superar los errores del pasado y avanzar hacia un modelo de manejo de basura sostenible, en beneficio de Cochabamba y sus habitantes.
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