León XIV, el primer Papa estadounidense, promete una Iglesia misionera y dialogante
Robert Francis Prevost, cardenal agustino de 69 años, elegido como el 267º Pontífice en un cónclave marcado por la diversidad
Ciudad del Vaticano, 8 de mayo de 2025 – La fumata blanca se alzó a las 18:08 sobre la Capilla Sixtina, y el mundo conoció al nuevo Papa: Robert Francis Prevost, un estadounidense de 69 años que, bajo el nombre de León XIV, se convierte en el primer Pontífice de su país y el segundo del continente americano tras Francisco. Elegido en la quinta votación del cónclave, este agustino de raíces humildes y trayectoria misionera en Perú promete una Iglesia “sin miedo, unida y abierta”, en un mundo fracturado por conflictos y polarización.
Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, ante una plaza abarrotada, León XIV pronunció sus primeras palabras: “Estamos todos en las manos de Dios. Construyamos puentes con el diálogo para ser un único pueblo que viva en paz”. Su mensaje, centrado en la caridad y la misión evangelizadora, resonó como un eco del legado de su predecesor, Francisco, fallecido el pasado 21 de abril. “Saludo a la iglesia de Roma y os invito a ser una Iglesia misionera, siempre lista para acoger a los necesitados”, añadió, antes de impartir su bendición Urbi et Orbi.
Un Papa inesperado con raíces latinoamericanas
Nacido en Chicago en 1955, Prevost es hijo de una familia de ascendencia francesa y española. Su vocación lo llevó a la Orden de San Agustín, donde se ordenó sacerdote en 1982. Su vida pastoral estuvo marcada por casi tres décadas en Perú, donde fue vicario, formador y obispo de Chiclayo (2015-2023). En 2023, Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y cardenal, un ascenso que lo colocó en el radar del Vaticano, aunque pocos lo veían como “papable” frente a figuras como Pietro Parolin o Matteo Zuppi.
Su elección en un cónclave con 133 cardenales de 70 países, el más global de la historia, refleja un consenso entre progresistas y moderados. “Prevost es un puente: pastoral como Francisco, pero con un perfil institucional que tranquiliza a los sectores tradicionales”, explicó a El País un analista vaticanista. Su nombre, León XIV, evoca a León XIII, el Papa de la doctrina social, sugiriendo un interés en cuestiones de justicia y desigualdad.
Desafíos de un papado en tiempos turbulentos
León XIV hereda una Iglesia en transformación, con retos como la secularización en Europa, el auge del catolicismo en África y Asia, y las heridas de los escándalos de abusos. En Perú, enfrentó críticas por presunto encubrimiento de casos, aunque no hay acusaciones formales. Este tema, junto a la polarización interna y la demanda de mayor inclusión de las mujeres, marcará su pontificado.
Su experiencia en América Latina, donde convivió con los más pobres, y su dominio de siete idiomas lo posicionan como un líder global. “El mundo necesita la luz de Cristo”, afirmó, un mensaje que buscará llevar a una humanidad golpeada por guerras y crisis climática.
Reacciones y expectativas
La elección de un estadounidense rompió tabúes sobre el origen de los Papas, aunque su perfil latinoamericano suavizó temores geopolíticos. En Roma, los fieles celebraron con cánticos, mientras en redes sociales se destacó su cercanía a Francisco. “Es un Papa para el diálogo, pero deberá navegar aguas turbulentas”, tuiteó un comentarista italiano.
León XIV comienza su papado con un llamado a la unidad y la misión. Si logrará mantener el impulso reformista de Francisco o inclinar la balanza hacia la moderación es una incógnita que el tiempo desvelará. Por ahora, el mundo observa al pastor de Chicago que, desde Roma, busca ser faro de esperanza.
Juan Arias, corresponsal en el Vaticano
