La decisión del Gobierno de Bolivia de prohibir a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) operar con criptoactivos desató un efecto inmediato: el desplome de la cotización del USDT (Tether) en el mercado paralelo, que bajó de Bs17,42 a Bs16,60 en pocas horas, con un punto mínimo de Bs13,40. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, confirmó esta información en una conferencia de prensa este domingo, donde expuso un gráfico con el comportamiento del criptoactivo antes y después del anuncio.
El USDT, una criptomoneda anclada al dólar estadounidense, había empezado a utilizarse como referencia del tipo de cambio no oficial en un contexto de escasez prolongada de divisas en el sistema financiero. Esta situación, según Montenegro, se agrava por la falta de aprobación de créditos externos en la Asamblea Legislativa, lo que mantiene «secuestrados más de $us1.800 millones por un cálculo político».
En su intervención, el ministro admitió que operadores de criptoactivos inflaron el precio del USDT, llevando su cotización a un pico de Bs17,98 entre el 18 y 23 de mayo. Tras el anuncio gubernamental, el valor cayó en más de Bs4 en menos de 24 horas, lo que el titular de Economía interpretó como una muestra de que “cuando se aclara y se actúa con firmeza, hay impacto”.
Sin embargo, esa afirmación deja entrever un mensaje aún más profundo: el Gobierno no anticipó el rol que jugaría el USDT en la formación de expectativas económicas. Más aún, reaccionó una vez que la narrativa de una supuesta participación de YPFB en transacciones con criptoactivos ya se había instalado en el imaginario colectivo.
Montenegro negó categóricamente que YPFB haya comprado criptoactivos y explicó que, debido al volumen operativo de la estatal, sería inviable recurrir a plataformas digitales que mueven apenas $us6 o $us7 millones semanales, frente a los $us40 a $us50 millones que requiere la empresa.
No obstante, este argumento técnico llega tarde frente al efecto de mercado que ya había alterado las expectativas de la población. La falta de previsión sobre el impacto del USDT como termómetro del tipo de cambio revela una omisión crítica de parte del Ejecutivo, que no reguló ni comunicó con anticipación su postura ante el auge del dólar digital informal.
Finalmente, el ministro reiteró que la medida forma parte de un paquete más amplio para combatir la escasez de divisas, que incluye el aumento del límite de internación de efectivo de $us10.000 a $us50.000 y ajustes en programas de ahorro. Pero más allá de los anuncios, lo ocurrido con el USDT deja una conclusión clave: el mercado paralelo y la especulación avanzan cuando el Estado falla en anticiparse.
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