La informalidad laboral en Bolivia sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo económico y social del país. Según el Panorama Laboral 2023 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 80,8% de los trabajadores bolivianos se encuentran en el sector informal, la tasa más alta de América Latina, superando incluso a países como Perú y Ecuador. Este porcentaje se eleva al 83% entre las mujeres, evidenciando una brecha de género que agrava la vulnerabilidad de este grupo.
El Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD) reporta que, en 2023, el 85% de los ocupados en Bolivia trabajaban sin acceso a seguridad social, pensiones o seguros de salud, y solo el 15% disfrutaba de un empleo formal. La pandemia de COVID-19 intensificó esta tendencia, empujando a mujeres y jóvenes hacia actividades precarias como el comercio ambulante y la manufactura informal. Además, el Colegio Departamental de Economistas de Tarija estima que, en 2024, la informalidad pudo haber alcanzado el 90%, impulsada por la inflación y la caída del poder adquisitivo del salario mínimo.
Las causas de esta problemática son múltiples: una economía poco diversificada, regulaciones laborales rígidas, alta presión fiscal (hasta el 85% de las utilidades brutas, según la OIT) y escasa colaboración entre el sector público y privado. Estos factores desincentivan la formalización y perpetúan un ciclo de baja productividad y pobreza. La Fundación Jubileo destaca que 85 de cada 100 trabajadores no aportan al sistema de pensiones, lo que proyecta un futuro de precariedad para la población envejeciente.
A pesar de las alarmantes cifras, las soluciones son viables. Simplificar las regulaciones laborales, ofrecer incentivos fiscales para la formalización de pequeñas empresas y fortalecer programas de capacitación podrían reducir la brecha. Asimismo, el Panorama Laboral 2024 de la OIT sugiere que invertir en la empleabilidad juvenil y en la igualdad de género es crucial para romper el círculo de la informalidad.
Bolivia enfrenta un desafío estructural que requiere políticas públicas integrales y concertadas. Sin acciones decididas, la informalidad seguirá siendo un lastre para el progreso económico y la justicia social del país.
Redaccion central con información de OIT (2023, 2024), INESAD (2023), Colegio Departamental de Economistas de Tarija (2025), Fundación Jubileo (2025).
