Este 25 de julio, el dólar oficial del Banco Central de Bolivia (BCB) sigue anclado en Bs 6,96. Pero en la vida real, ese precio ya no existe. En el mercado informal y digital, el USDT —una criptomoneda estable que replica el valor del dólar— se cotiza hoy en 13,12 a las 15:08 horas, más del doble del valor fijado por el Estado.
El USDT (Tether) es una moneda digital anclada 1 a 1 al dólar estadounidense. No es un billete físico, no circula por bancos tradicionales y no está respaldado por el sistema financiero boliviano. Aun así, se ha convertido en el referente más confiable del valor real del dólar en Bolivia, especialmente para emprendedores, importadores, ahorristas y usuarios que reciben remesas.
La razón principal de su auge es simple: es lo que hay. Los bancos no tienen dólares físicos suficientes, las casas de cambio imponen cupos o largas filas, y el tipo de cambio oficial del BCB —congelado desde hace más de una década— es prácticamente inaccesible para la población. En contraste, el USDT se consigue de forma rápida, directa y a precio de mercado, incluso a través de redes sociales o apps de mensajería. Así, el USDT ha pasado de ser una alternativa cripto a convertirse en el dólar que la gente realmente puede conseguir.
Frente a esta realidad —que por años operó al margen del control estatal— la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) ha dado un giro clave en su política. En mayo de 2025, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 5384, que faculta a la ASFI a regular formalmente a las fintech y plataformas que ofrecen servicios con activos virtuales. A inicios de julio, la Circular ASFI/885/25 puso en marcha esa regulación, con una lista oficial de 209 empresas identificadas: 176 plataformas que operan con criptoactivos (como USDT) y 33 que ofrecen servicios de pago electrónico.
Estas empresas, si desean seguir operando, tienen plazo hasta el 31 de diciembre de 2025 para adecuarse. Deberán registrarse como Empresas de Tecnología Financiera (ETF), cumplir con requisitos legales y técnicos (incluyendo ciberseguridad, trazabilidad de operaciones e identificación de usuarios), y operar bajo supervisión dentro de un “Entorno Controlado de Pruebas” —un sandbox regulatorio que permitirá validar sus operaciones antes de recibir autorización definitiva. También se exige capacidad financiera: garantías que oscilan entre los USD 13.500 y más de USD 80.000, lo cual podría dejar fuera a emprendimientos pequeños o informales.
¿Y qué pasa con plataformas extranjeras como Binance, Takenos o Meru? Por ahora, están fuera del alcance directo de la regulación, ya que no tienen representación legal en Bolivia. Sin embargo, si desean integrarse al nuevo marco, deberán establecer alianzas con entidades locales o constituirse formalmente en el país. En otras palabras, ya no basta con ofrecer el servicio: ahora tendrán que responder ante la autoridad reguladora.
En resumen, el USDT ha dejado de ser una rareza digital. Hoy representa el tipo de cambio que la población realmente utiliza. Mientras el dólar oficial permanece inmóvil, el dólar digital se adapta, circula y se convierte en el nuevo termómetro económico. Y aunque el Estado llega tarde, por primera vez comienza a intervenir en ese ecosistema, marcando el inicio de una nueva etapa: la del dólar digital regulado.
En Bolivia, el dólar ya no está en los bancos. Está en la billetera digital.
Redaccion central
