La noche de este domingo 27 de julio, cuatro candidatos a la Vicepresidencia se enfrentaron en un esperado debate organizado por Unitel. José Luis Lupo (Unidad), Juan Pablo Velasco (Libre), Mariana Prado (Alianza Popular) y Juan Carlos Medrano (APB-Súmate) expusieron sus visiones en un formato que buscaba esclarecer propuestas, pero terminó revelando las limitaciones de la comunicación política en tiempos de campaña.
Aunque el evento estaba estructurado por bloques temáticos (economía, institucionalidad, gobernabilidad), los participantes se desviaron reiteradamente de las preguntas para reforzar un discurso común: la necesidad de reducir el déficit fiscal, eliminar progresivamente la subvención a los carburantes y cerrar el «hueco financiero» heredado del MAS.
La coincidencia en el diagnóstico económico fue notoria, pero la carencia de propuestas detalladas, viables y diferenciadoras también. Cada quien regresaba al guion, muchas veces literalmente: los gestos captados por las cámaras mostraron a Lupo, Prado y Velasco consultando reiteradamente textos ubicados bajo el atril, lo que rompió la espontaneidad del formato y generó una percepción de falta de dominio.
En redes sociales, los usuarios no tardaron en reaccionar. «Si leen para debatir, ¿qué harán en una crisis?», fue uno de los comentarios más replicados. Otros cuestionaron el uso de tecnicismos vacíos y la desconexión con el ciudadano común. Mientras tanto, Juan Carlos Medrano, con un discurso más directo aunque limitado en contenido, fue visto como el único que prescindió del libreto.
El debate, que buscaba fomentar el voto informado, terminó poniendo en evidencia un problema mayor: la distancia entre la retórica electoral y las respuestas urgentes que exige la crisis boliviana. ¿Están los vicepresidenciables preparados para gobernar, o apenas listos para repetir lo que les escribieron?
Redaccion central análisis
Portada captura Unitel
