En el marco de la celebración del 204 aniversario de la independencia del Perú, la presidenta Dina Boluarte lanzó una declaración que encendió alarmas diplomáticas: al referirse a la situación boliviana, utilizó el término “país fallido”, en lo que fue interpretado por autoridades bolivianas como una intromisión indebida en asuntos internos.
Muchas horas después, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce Catacora, emitió un pronunciamiento oficial condenando lo que calificó como “inadmisible declaración” por parte de la mandataria peruana. “Expresamos nuestro enérgico rechazo… Consideramos que no representa el verdadero sentir del pueblo peruano, con el cual mantenemos históricos lazos de hermandad, respeto y cooperación”, señala el texto.
La Cancillería boliviana convocó al Encargado de Negocios del Perú en Bolivia para hacerle conocer el profundo descontento del gobierno. De igual forma, se instruyó a la representación diplomática boliviana en Lima a expresar la posición oficial.
Arce recordó que ambos países han construido relaciones basadas en valores comunes, respeto mutuo y principios democráticos, destacando que en los últimos años se ha avanzado en una agenda bilateral técnica con énfasis en la integración regional.
“Esperamos que, a través de la diplomacia de los pueblos, sigamos fortaleciendo los lazos históricos que nos unen, especialmente con nuestros hermanos peruanos, con quienes tenemos más puntos de encuentro que de desencuentro”, concluyó el mensaje oficial.
Este cruce de declaraciones se suma a un clima regional cada vez más tenso, en el que temas de soberanía, estabilidad y liderazgo político ganan protagonismo. Mientras tanto, sectores sociales en Bolivia y Perú se manifestaron a favor de mantener el respeto mutuo y evitar el escalamiento diplomático.
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