Rodrigo Paz aseguró que el 9 de noviembre “comenzará la recuperación de Bolivia”, un mensaje que no debe interpretarse como una ruptura abrupta que deje al país sin combustible, sino como el inicio de un proceso ordenado. Sus palabras llegan en medio de una coyuntura marcada por colas en las estaciones de servicio, denuncias de contrabando de carburantes y un gasto estatal que, según los analistas, se sostiene a costa de un déficit fiscal creciente.
La crisis no es nueva. Desde hace más de un año, el Banco Central de Bolivia ha visto reducir sus reservas internacionales, lo que afectó la importación de combustibles y provocó un ajuste silencioso en la oferta. A esto se suman los cuestionamientos al modelo de subsidios, que se convirtió en un privilegio encubierto y difícil de sostener en el tiempo. El propio Gobierno ha reconocido que la subvención bordea los 2.000 millones de dólares anuales, un peso enorme para una economía con ingresos externos cada vez más reducidos.
En este escenario, la responsabilidad inicial recae en el presidente Luis Arce, quien debe entregar información real sobre reservas de combustibles, deudas acumuladas y la situación fiscal del país. Sin esa apertura, cualquier intento de transición se reducirá a promesas políticas sin sustento.
La salida, sin embargo, debe ser compartida, señalan. Figuras políticas como Arce, Tuto Quiroga y el propio Paz pueden dar legitimidad protocolar al proceso, pero son los equipos técnicos los que deben asumir la conducción del diagnóstico y las proyecciones. Economistas, planificadores y especialistas en hidrocarburos y finanzas públicas tienen la tarea de presentar un panorama con “números muertos” y de plantear escenarios de corto y mediano plazo que garanticen abastecimiento y estabilidad.
En esa fórmula, la política acompaña y la técnica lidera. La transición no se trata solo de quién gobierna, sino de recuperar la confianza de un país que exige cuentas claras, soluciones inmediatas y una hoja de ruta viable para salir de la fragilidad actual.
Redacción central La Paz
