El ministro Montenegro explicó que “si primero estabilizas el tipo de cambio y haces un levantamiento ordenado de la subvención, reponiéndola a los más afectados, el impacto sería menor que si se levanta de golpe”. La comparación médica no tardó en llegar: “es como entrar al quirófano con un paciente hipertenso: primero hay que estabilizar la tensión para luego operar”.
Sus palabras fueron interpretadas por economistas y opositores como una autocrítica tardía. Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, ironizó al respecto:
“Este ministro es un experto médico que, sin embargo, cuando estuvo frente al paciente, lo declaró sano y lo envió a casa, para que se las arregle como pueda”.
El empresario y político calificó la situación como una de las “paradojas de la transición”, aludiendo a las inconsistencias entre el diagnóstico del Gobierno y sus decisiones en política económica.
A pesar de las tensiones y la escasez en algunos surtidores, Montenegro aseguró que el presupuesto para la importación y subvención de combustibles está garantizado hasta diciembre, intentando transmitir tranquilidad ante los rumores de un posible ajuste.
