Evo Morales, cuestionó públicamente al presidente Rodrigo Paz Pereira y le pidió “respetar al vicepresidente”, en alusión a Edmand Lara, con quien, según versiones oficiales, existirían desacuerdos por la exclusión de reuniones del gabinete.
“Rodrigo Paz tiene que reconocer y respetar al vicepresidente. Gracias al vicepresidente ganó las elecciones”, señaló Morales, recordando que sectores que simpatizan con el evismo habrían apoyado la fórmula presidencial ahora en el poder.
Las declaraciones surgen luego de que Lara denunciara no haber sido convocado a reuniones oficiales del Ejecutivo. Morales consideró esa exclusión “inconstitucional” y pidió restablecer el respeto institucional entre ambos mandatarios.
La frase encendió el debate político y ciudadano. En redes sociales, varios usuarios coincidieron en que los roces internos entre Paz y Lara deben resolverse dentro del propio gobierno, sin exponer la fractura ante el país. “Los trapitos sucios se lavan en casa”, repiten algunos como llamado a la prudencia y la unidad institucional.
El contexto político es delicado: Paz Pereira asumió la Presidencia el 8 de noviembre de 2025, prometiendo “una nueva etapa de unidad y respeto”. Su vicepresidente, Edmand Lara, representa una vertiente más popular dentro del oficialismo, lo que amplía su base social pero también genera tensiones de liderazgo.
Más allá de la polémica, la advertencia de Morales reaviva una vieja pregunta: ¿cómo manejar las diferencias de poder dentro del binomio presidencial sin poner en riesgo la estabilidad institucional? En un país con historia de rupturas políticas, la ciudadanía espera que el diálogo y la madurez primen sobre los desencuentros.
Redacción central La Paz
