Bolivia asumió una posición política clara frente a la crisis venezolana. El presidente Paz afirmó que “la libertad no se negocia ni la dignidad de los pueblos” y sostuvo que Venezuela enfrentaba una tiranía sostenida por un régimen ilegal, en referencia al gobierno de Nicolás Maduro, al que vinculó con el narcotráfico y la persecución política.
El mandatario remarcó que el respeto al voto popular es la única vía legítima para resolver la crisis institucional venezolana, señalando que la democracia no puede ser reemplazada por la fuerza, la coacción ni el control autoritario del poder. En ese marco, Bolivia reafirmó su respaldo a la voluntad ciudadana como base de toda autoridad legítima.
Estas declaraciones marcan un quiebre discursivo con la histórica prudencia boliviana frente al chavismo. Al endurecer su lenguaje, el Gobierno se alinea con la postura de países y organismos internacionales que exigen elecciones libres, transparentes y verificables, reforzando su compromiso con la democracia y los derechos humanos en la región.
Sin embargo, el mensaje presidencial también eleva el estándar democrático hacia el interior del país. Al colocar el voto y la institucionalidad como principios irrenunciables, Bolivia queda desafiada a mantener coherencia entre su política exterior y su práctica interna, en un contexto de crecientes debates constitucionales y políticos, según expertos.
Redacción central La Paz
