Jue. Oct 1st, 2026

«BoA no puede vivir del bolsillo del usuario”: crece el debate por cielos abiertos en Bolivia

Mientras la ATT defiende el ajuste por razones técnicas, el presidente Paz cuestiona el modelo actual y plantea abrir el mercado a más aerolíneas para generar competencia real, bajar tarifas y mejorar el servicio.

El marcado contraste entre el costo de viajar en bus y en avión en el tramo Cochabamba–Oruro volvió a encender el debate sobre el modelo del transporte aéreo en Bolivia. Mientras un pasaje terrestre oscila entre Bs 29 y Bs 56, un boleto aéreo puede superar los Bs 300, una diferencia que para muchos usuarios convierte al avión en un servicio poco accesible. En este contexto, el presidente Paz afirmó a Panamericana que “en Bolivia tiene que haber más líneas que compitan y le den mejor servicio a los bolivianos; BoA no puede ser una empresa que cobre por mantener sus servicios”, planteando abiertamente la necesidad de avanzar hacia un esquema de cielos abiertos.

Desde el ámbito técnico, la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) justificó el reciente ajuste temporal de tarifas aéreas, vigente desde el 26 de enero por 180 días, por el fin de la subvención al Jet Fuel tras el Decreto Supremo 5516. El precio del combustible se elevó a Bs 10,74 por litro, un incremento cercano al 288%, impactando directamente en los costos operativos de las aerolíneas. La entidad explicó que solo se trasladó en promedio un 35% de ese aumento a las tarifas, con variaciones por ruta, para preservar la sostenibilidad de un mercado aéreo reducido y evitar un golpe mayor al usuario.

Sin embargo, más allá de la explicación económica, el debate empieza a girar hacia un problema estructural: la baja competencia en el mercado aéreo nacional. En rutas cortas, el avión es naturalmente menos eficiente que el transporte terrestre, pero la concentración de la oferta limita la posibilidad de que los precios bajen por presión competitiva. La postura de Paz apunta a que la apertura del mercado permitiría mejorar calidad de servicio, eficiencia operativa y tarifas, evitando que una empresa estatal dependa de incrementos recurrentes para sostener su funcionamiento.

La discusión, por tanto, ya no se centra únicamente en el costo del combustible, sino en la necesidad de redefinir la política aérea del país. Mientras el bus continúa siendo la alternativa más económica para el ciudadano, el avión queda relegado a quienes priorizan tiempo sobre precio. La eventual apertura de cielos y la llegada de nuevas aerolíneas podrían reconfigurar el escenario, introducir competencia real y aliviar el bolsillo del usuario, en un contexto donde el transporte aéreo vuelve a ocupar un lugar clave en la agenda económica y de servicios públicos.

Redacción central La Paz

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