En el Mercado Central de Sucre no falta nada: platos típicos, bebidas, mixtura y buena música que invita a bailar entre caseras, comerciantes y visitantes. Los puestos dejaron de ser solo espacios de venta para transformarse en puntos de celebración, donde el compadrazgo se selló con brindis, sonrisas y ese ambiente festivo que anuncia que el Carnaval ya comenzó.
La Fiesta de Compadres es una de las tradiciones más arraigadas del calendario carnavalero boliviano. Más allá del festejo, simboliza la amistad, la confianza y el reconocimiento entre compadres, expresados en regalos, canastas y encuentros que fortalecen los lazos sociales. En Sucre, esta costumbre se vive de manera especial porque se mezcla con la identidad popular que late en los mercados.
Lo ocurrido en la capital chuquisaqueña se replica en otras regiones del país. Desde este jueves, Bolivia en su generalidad comienza a respirar Carnaval: barrios, plazas y mercados se llenan de música, serpentinas y preparativos para las grandes fiestas que vendrán en los próximos días, confirmando que el Carnaval no empieza en un escenario, sino en la calle.
Así, la Fiesta de Compadres no solo abre el calendario festivo, sino que reafirma el carácter comunitario del Carnaval boliviano. Sucre, con su Mercado Central como epicentro, demuestra que la tradición sigue viva y que la alegría popular es el verdadero motor de una de las celebraciones más importantes del país.
Marco Nina para CalleBolivia
