Durante el acto por el aniversario de la institución castrense, Paz delineó una narrativa clara: el modelo económico impulsado en los últimos 20 años —marcado por la nacionalización de recursos estratégicos durante los gobiernos de Evo Morales y continuado por Luis Arce— no logró sostener el crecimiento ni garantizar estabilidad a largo plazo.
El presidente cuestionó especialmente la gestión del sector hidrocarburífero, señalando la falta de inversión y la caída en la producción de gas como factores que hoy condicionan la economía nacional. En ese marco, su diagnóstico de una “Bolivia arrasada” busca justificar un giro en la conducción económica y política del país.
Uno de los puntos más sensibles del discurso fue el llamado al “concurso” de las Fuerzas Armadas (FFAA) para garantizar la unidad nacional. Aunque el mensaje se dio en un contexto institucional, su alcance político no pasa desapercibido en un país donde el rol de los militares ha sido históricamente determinante en momentos de crisis.
El planteamiento de Paz se inscribe en una estrategia más amplia: consolidar un relato de herencia crítica, legitimar futuras medidas de ajuste o reforma y marcar distancia con el ciclo político del MAS. El desafío, sin embargo, será equilibrar ese discurso con resultados concretos en una economía tensionada por la caída de reservas, presión fiscal y menor dinamismo exportador.
Por Equipo de redacción
