Cuando el humo empieza a disiparse en Bolivia y los bloqueos quedan atrás, comienzan a aparecer las facturas políticas del conflicto. El senador Nilton Condori no se guardó palabras y apuntó directamente contra el dirigente Vicente Salazar, al cuestionar su liderazgo y responsabilizarlo por el fracaso de una movilización que, tras más de 50 días de tensión, no logró los objetivos que prometía.
«En 50 días no pudo derrotar al Pollo, no es buen comandante», disparó Condori, en una declaración que expone las fracturas internas que emergen después de la entrada en vigencia del estado de excepción. La frase no solo golpea a Salazar; también refleja el debate que empieza a instalarse dentro de las propias organizaciones movilizadas sobre quiénes condujeron la estrategia y quiénes deberán asumir los costos políticos del desenlace.
Con el Gobierno recuperando el control de puntos estratégicos y los acuerdos de pacificación avanzando, la discusión parece trasladarse de las carreteras a los espacios de liderazgo. Y en ese nuevo escenario, los cuestionamientos ya no vienen únicamente desde el oficialismo, sino desde las propias filas que protagonizaron las protestas.
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Por Equipo de redacción
