Jue. Oct 1st, 2026

¿El nuevo tipo de cambio oficial encarece las importaciones? Un tributarista desmonta los principales mitos

La modificación del tipo de cambio oficial en Bolivia desató una ola de especulaciones sobre un supuesto incremento generalizado de impuestos, precios e importaciones. Sin embargo, un análisis técnico del tributarista Víctor Hugo Aramayo Arce plantea una conclusión distinta: el nuevo régimen cambiario no crea una mayor carga tributaria para los importadores, sino que corrige una distorsión que obligaba a muchas empresas a pagar más IVA del que realmente correspondía.

Desde el 29 de junio de 2026 entró en vigencia el nuevo Reglamento de Operaciones Cambiarias aprobado por el Banco Central de Bolivia (BCB), estableciendo un Tipo de Cambio Oficial (TCO) que reemplaza el histórico valor de Bs 6,96 por dólar y lo acerca al precio efectivo del mercado.

Para muchos sectores, la noticia fue interpretada como el inicio de un incremento automático de costos e impuestos. Sin embargo, Aramayo sostiene que esa conclusión es incompleta.

Según explica, antes de la reforma los importadores compraban dólares a un precio mucho mayor que el reconocido oficialmente por la Aduana. Mientras el costo real de importar se calculaba con un dólar cercano a Bs 10, los tributos aduaneros y, especialmente, el crédito fiscal del IVA seguían computándose sobre Bs 6,96.

Esa diferencia generaba una distorsión tributaria: el importador pagaba más IVA en el mercado interno porque el crédito fiscal reconocido era artificialmente menor al realmente desembolsado.

El estudio demuestra que, aunque el IVA pagado al momento de la importación aumenta debido al nuevo tipo de cambio, ese mayor desembolso se convierte posteriormente en un crédito fiscal superior que reduce el IVA que debe cancelarse en las ventas internas.

En uno de los ejemplos desarrollados por el autor, el IVA por pagar disminuye de Bs 56.316 a Bs 29.714, mientras que en operaciones con márgenes comerciales del 10% la reducción es todavía más significativa.

Para Aramayo, el verdadero efecto de la medida es restablecer el principio de neutralidad del IVA, eliminando una asimetría que durante años trasladó parte del costo del mercado paralelo de divisas a la carga tributaria de las empresas.

El análisis también aclara que esta corrección beneficia únicamente a las importaciones sujetas al Gravamen Arancelario e IVA. En cambio, los bienes exentos de estos tributos prácticamente no registran efectos fiscales, aunque su costo económico seguirá dependiendo del precio real al que se obtengan las divisas.

El especialista advierte, sin embargo, que la reforma cambiaria no elimina otros desafíos que enfrenta la economía boliviana. La volatilidad del dólar, la inflación y el costo de reposición de inventarios seguirán siendo factores determinantes para la fijación de precios y la sostenibilidad financiera de las empresas importadoras.

Más que un «beneficio tributario», concluye Aramayo, el nuevo tipo de cambio oficial representa una adecuación de la normativa a la realidad económica que ya enfrentaban los operadores privados, corrigiendo un mecanismo que terminaba incrementando artificialmente el IVA a pagar.

Desde esta perspectiva, el debate sobre el nuevo régimen cambiario no debería centrarse únicamente en el precio oficial del dólar, sino también en cómo la reforma modifica la relación entre la tributación, los costos reales de importación y la competitividad de las empresas bolivianas.

Por Equipo de redacción, con el análisis realizado por Víctor Hugo Aramayo, de profesión auditor y experto en materia tributaria.

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