Hasta hace pocas semanas Bolivia mantenía un tipo de cambio prácticamente fijo. Con el nuevo esquema, el precio del dólar puede variar diariamente, pero el BCB no renuncia a participar en el mercado.
¿Qué significa esto para la población? Si muchas personas salen a comprar dólares al mismo tiempo y el precio comienza a dispararse de manera acelerada, el Banco Central podrá ofrecer parte de sus reservas para aumentar la oferta de divisas y evitar que la cotización siga escalando. De la misma forma, si el dólar cayera abruptamente, también podría comprar dólares para estabilizar el mercado.
Es parecido a lo que ocurre con un vehículo que circula por una carretera. El conductor permite que el auto avance libremente, pero si toma demasiada velocidad en una curva, pisa el freno para evitar un accidente. Eso es lo que el BCB denomina evitar una «sobrerreacción» del mercado.
Sin embargo, la eficacia del mecanismo dependerá de un factor determinante: la cantidad de dólares que realmente tenga disponible el Banco Central. Si cuenta con suficientes reservas internacionales, podrá intervenir con mayor fuerza y credibilidad. Si los recursos son limitados, el mercado podría poner a prueba esa capacidad.
En los hechos, Bolivia pasa a un sistema conocido como «flotación administrada»: el mercado define el precio del dólar, pero el Banco Central mantiene la posibilidad de intervenir para reducir la volatilidad cuando considere que los movimientos no responden a fundamentos económicos.
Por Equipo de redacción
