Saucedo informó que pondrá su cargo a disposición de la Sala Plena para que se elija a un nuevo presidente del TSJ. La decana Rosmery Ruiz también dejará la dirección del Tribunal, aunque ambos continuarán ejerciendo sus funciones como magistrados.
El anuncio pone fin a un periodo marcado por la presión institucional que el propio Saucedo encabezó para exigir una mayor asignación presupuestaria al Órgano Judicial. Hace apenas un mes declaró la emergencia judicial y advirtió incluso con una huelga nacional si el Gobierno no atendía las demandas de financiamiento, argumentando que la escasez de recursos comprometía el funcionamiento de juzgados y tribunales en todo el país.
Aunque posteriormente se abrieron mesas de diálogo y se plantearon alternativas para fortalecer el presupuesto judicial, el conflicto dejó en evidencia las limitaciones estructurales que enfrenta la administración de justicia.
Durante su anuncio, Saucedo rechazó las versiones que vinculan su decisión con un proyecto político. «No me interesa la política, no tengo cuero para ello; lo mío es la justicia», afirmó, buscando cerrar las especulaciones sobre una eventual candidatura o incorporación a la actividad partidaria.
Su salida de la Presidencia no implica la renuncia a la magistratura, sino el inicio de un proceso interno para renovar la conducción del Tribunal Supremo de Justicia en un momento especialmente sensible para el sistema judicial boliviano.
Por Equipo de redacción
