FMI pone la hoja de ruta: ¿Paz ajustará al Estado o a la calle?
El acuerdo de Bolivia con el FMI pone al Gobierno de Rodrigo Paz ante una prueba que va mucho más allá de las cifras: reducir el gasto público en 8,5% del PIB en tres años, eliminar progresivamente las subvenciones a los combustibles desde 2027, avanzar hacia un tipo de cambio flexible y contener el déficit exigirá un ajuste fuerte. Pero mientras se habla de austeridad y sacrificio nacional, la creación de nuevas estructuras dentro del propio Ejecutivo abre una pregunta incómoda: ¿el Gobierno realmente entendió que la hoja de ruta comienza por ordenar el Estado o terminará trasladando la mayor parte de la factura a la gente de la calle?
