Vie. Sep 11th, 2026

Bolivia recauda de pocos: ¿puede ser sostenible un sistema donde menos del 2% aporta más del 80%?

Bolivia tiene un problema tributario que los números ponen sobre la mesa: una enorme concentración de la recaudación en un grupo muy reducido de contribuyentes. Entre enero y agosto de 2025, PRICO y GRACO representaban apenas el 1,14% del padrón, pero aportaban el 83,47% de la recaudación del mercado interno. La pregunta ya no es solamente cuánto recauda el Estado, sino si puede sostenerse en el tiempo un sistema que depende fiscalmente de tan pocos.

El propio Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) muestra esa concentración. Hasta agosto de 2025, los principales contribuyentes (PRICO) y los grandes contribuyentes (GRACO) generaban Bs35.258 millones, equivalentes al 76,8% de la recaudación del mercado interno, mientras la mayor parte del padrón contribuía con una proporción mucho menor.

El dato no significa que haya que dejar de controlar a los grandes contribuyentes. Al contrario: por el volumen de recursos que representan, su fiscalización es fundamental para proteger la recaudación. El enfoque del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) apunta precisamente a administraciones capaces de gestionar de manera diferenciada a los contribuyentes, utilizando información, tecnología y análisis de riesgos para concentrar los controles donde existe mayor posibilidad de incumplimiento.

Pero ahí aparece el otro lado de la ecuación: ampliar la base tributaria.

Una administración tributaria moderna no debería limitarse a recaudar más de quienes ya están dentro del sistema. También debe identificar actividad económica que permanece fuera, reducir la evasión y facilitar la incorporación progresiva de nuevos contribuyentes. Para ello, el CIAT plantea herramientas como la digitalización, la facturación electrónica, el cruce de información, la gestión de riesgos y mejores servicios para favorecer el cumplimiento voluntario.

El desafío boliviano es particularmente complejo según entendidos en materia tributaria por el peso de la informalidad. Si una parte importante de la actividad económica queda fuera del sistema tributario, la presión recaudatoria termina concentrándose sobre quienes ya cumplen. Y cuanto más estrecha sea la base, mayor es la vulnerabilidad del Estado frente a cualquier caída en la actividad de sus principales aportantes.

Por eso, fortalecer el SIN no debería traducirse únicamente en fiscalizar más a los mismos de siempre. Significa proteger la recaudación de PRICO y GRACO, sí, pero al mismo tiempo ampliar gradualmente la base, incorporar actividad económica hoy invisible para el fisco y hacer que el cumplimiento sea más sencillo que la evasión.

La discusión, entonces, va más allá de subir o bajar impuestos. Es una cuestión de estructura: ¿puede ser sostenible un sistema tributario cuando menos del 2% del padrón aporta más del 80% de la recaudación?

Los números no acusan a nadie. Pero sí muestran dónde está el problema.

Portada Presidente interino del SIN

Por Equipo de redacción

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías