Saucedo cumple su palabra y Ortega asume el desafío de recuperar la independencia judicial
La salida de Rómer Saucedo de la presidencia del TSJ pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de un relevo de autoridades: la independencia judicial no es una concesión del poder político, sino una garantía constitucional. Saucedo cumplió su anuncio de renuncia en una coyuntura compleja, pero ahora Carlos Eduardo Ortega enfrenta el desafío de convertir los principios que rigen la administración de justicia en decisiones libres de presiones políticas, sometidas a la Constitución y las leyes.
