El reciente cambio en el etiquetado y presentación de la leche de Pil Andina ha generado preocupación entre los consumidores bolivianos. El producto, que anteriormente destacaba en su envase por ser «fresca y natural», ultrapasteurizada y homogeneizada, ahora solo indica «ultrapasteurizada». Además, el volumen se ha reducido de 946 ml a 900 ml. Estos ajustes han levantado dudas sobre si se mantiene la calidad del producto y si los consumidores están recibiendo el mismo valor por su dinero.
Desde la perspectiva de la empresa, el cambio busca optimizar el proceso de producción y distribución, aprovechando las ventajas logísticas que ofrece la leche ultrapasteurizada, como su mayor durabilidad sin necesidad de refrigeración. Sin embargo, la eliminación del proceso de homogeneización y la reducción en la cantidad no han sido suficientemente explicadas, lo que ha dejado a los consumidores con una sensación de incertidumbre. Este tipo de modificaciones, que afectan tanto la percepción de calidad como la cantidad ofrecida, han llevado a un debate público sobre la transparencia de las decisiones empresariales.
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