La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) ha lanzado el «dólar tarjeta», una nueva regulación que afecta a las compras internacionales con tarjeta de crédito. Si el monto de la transacción es igual o inferior a 100 dólares, se aplicará el tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos por dólar. Sin embargo, si la compra supera esa cifra, se usará un tipo de cambio más alto, calculado con una fórmula que toma en cuenta los valores del mercado paralelo de los últimos 30 días.
El objetivo del gobierno es reducir la salida de dólares del país en un contexto de reservas internacionales en declive. Sin embargo, esta medida no soluciona el problema estructural de la falta de divisas, originado por la caída de los ingresos por exportación y un alto gasto público. En la práctica, el «dólar tarjeta» encarece el consumo en el extranjero sin modificar la cotización oficial, funcionando como una devaluación encubierta para ciertos sectores.
Para los consumidores bolivianos, esto significa que quienes realicen compras internacionales de más de 100 dólares —ya sea en plataformas como Amazon y Netflix o en viajes— enfrentarán un costo mayor. Dependiendo de la evolución del mercado paralelo, el tipo de cambio podría acercarse a los 12 bolivianos por dólar, elevando significativamente el gasto en moneda extranjera.
Mientras algunos consideran que esta medida busca proteger las reservas del país, otros la ven como un parche temporal que podría afectar la confianza en el sistema financiero. Con la incertidumbre en el mercado cambiario, la pregunta clave es cuánto tiempo podrá sostenerse esta política sin generar efectos adversos en la economía.
Redacción central
