Andrónico Rodríguez al límite: el heredero político se revela contra el fundador. En un giro inédito y desafiante, el presidente del Senado y actual candidato presidencial, Andrónico Rodríguez, lanzó un ultimátum pidiéndole pruebas en su contra a Evo Morales que desde el 2022 no dejó de generar rumores, aclarando que en caso de que lo haga Morales renunciaría a todos sus cargos. La declaración, difundida el 25 de mayo desde sus redes sociales, está dirigida a las bases cocaleras del Chapare, bastión histórico del MAS, y marca el punto más tenso de una ruptura que ya se venía gestando desde 2022.
El distanciamiento con Morales, alimentado por acusaciones de traición y vínculos con el «arcismo» y la derecha, se intensificó desde que Rodríguez anunció su candidatura con la Alianza Popular el pasado 3 de mayo. Morales, inhabilitado por una sentencia constitucional, lo acusó de haber abandonado al «evismo». Pero Rodríguez contraatacó con fuerza, negando cualquier alianza oculta y presentándose como una tercera vía para una Bolivia cansada de la polarización.
A falta de una respuesta clara de Morales, y con solo declaraciones indirectas desde su entorno, Rodríguez podría fortalecer su narrativa de víctima de ataques infundados. Esta postura cobra fuerza en el Chapare, donde ambos compiten por el liderazgo cocalero. Al mismo tiempo, la fractura interna del MAS se profundiza, dividiendo al oficialismo entre tres figuras: Morales, Rodríguez y el ministro Eduardo del Castillo, el posible candidato del “arcismo”.
El contexto no podría ser más tenso: Bolivia enfrenta una inflación elevada, escasez de combustibles, reservas internacionales críticas y un malestar social creciente. La crisis interna del MAS ofrece una oportunidad inédita para una oposición que hasta ahora no había podido romper el dominio del partido en casi dos décadas.
Rodríguez, sin embargo, también enfrenta obstáculos. Su candidatura fue suspendida por el Tribunal Supremo Electoral por aspectos legales de su alianza, un tema aún por resolverse. Aun así, cerró su mensaje con un llamado a la “unidad transparente”, aunque las heridas internas parecen lejos de sanar. En un país políticamente polarizado, el MAS enfrenta su mayor prueba: sobrevivir sin su líder fundador al mando. Y Andrónico, si sortea el fuego cruzado, podría emerger como el rostro renovado de una izquierda en transición.
Redacción central
