Sáb. Oct 3rd, 2026

Aramayo pide acciones concretas, pero financiadores exigen que Bolivia muestre un plan económico real

En Washington hubo un silencio incómodo. Mientras el canciller Fernando Aramayo pedía “acciones concretas” para salvar la economía boliviana, los financiadores murmuraban lo que nadie en La Paz quiere admitir: sin un plan económico real, no habrá créditos. La gira abrió puertas diplomáticas, sí, pero también dejó una advertencia clara: el mundo quiere ayudar a Bolivia… aunque primero Bolivia debe ayudarse a sí misma.

El canciller Fernando Aramayo pidió en Estados Unidos “acciones concretas” de apoyo internacional para estabilizar la economía boliviana, insistiendo en que el país necesita créditos de corto plazo y cooperación efectiva, no solo declaraciones diplomáticas. Sin embargo, su mensaje llega en un momento en que los organismos multilaterales y potenciales financiadores observan con cautela la falta de una política económica integral que marque una ruta clara para ordenar las finanzas públicas.

En Washington la lectura es directa: sin señales firmes de disciplina fiscal, difícilmente habrá desembolsos inmediatos. Los posibles financiadores esperan definiciones sobre cómo Bolivia reducirá el déficit fiscal, cómo ajustará el gasto del Estado y qué hará con la subvención a los carburantes, que continúa presionando las cuentas públicas y frenando la recomposición de las reservas internacionales. Sin estas reformas, cualquier crédito corre el riesgo de convertirse en un paliativo transitorio.

El gobierno de Rodrigo Paz admite la urgencia de estabilizar la economía en 2026 y sostiene que los créditos puente permitirán mantener la liquidez mientras avanzan ajustes internos. La visita del canciller y del ministro de Economía a Washington busca precisamente desbloquear recursos del BID, del Banco Mundial y de países aliados, además de atraer inversión en sectores estratégicos como litio, minería y turismo. Pero la comunidad financiera insiste en que el interés existe, aunque falta lo esencial: certeza fiscal y reglas previsibles, dice un experto en economía consultado por CalleBolivia.

Para que la cooperación solicitada por Aramayo se materialice, Bolivia debe mostrar un compromiso real con la transparencia, la moderación del gasto y un rediseño gradual de la política de subvenciones. La diplomacia abre puertas, pero los créditos solo llegarán cuando los financiadores vean que el país está dispuesto a encarar reformas de fondo. En Washington quedó claro que Bolivia no enfrenta un problema de relaciones exteriores, sino de confianza económica.

Redacción central La Paz

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