El boliviano se devalúa y los salarios pierden terreno: el golpe más duro llega a los jubilados
En la planilla, el salario puede seguir siendo el mismo. En la calle, ya no compra lo mismo. Esa es una de las caras menos visibles de la devaluación del boliviano: mientras las cifras nominales permanecen intactas, el poder adquisitivo se erosiona. Y entre quienes sienten primero el golpe están los jubilados, porque una renta fija no puede correr detrás de una moneda que pierde valor.
