Bolivia inició la semana con una calma relativa en sus principales ciudades luego de que el transporte sindicalizado suspendiera el paro nacional anunciado para este lunes. La decisión se dio tras una negociación de última hora entre el Gobierno y la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, liderada por Lucio Gómez, quien confirmó que “no hay paro” y que el sector trabajará con normalidad.
El pacto estableció mesas técnicas inmediatas para tratar créditos blandos, deudas tributarias, conversión a GNV y posibles ajustes tarifarios, además de un compromiso para convocar a alcaldes y gobernadores y unificar criterios sobre el precio del transporte urbano e interdepartamental.
Pese a este respiro en la movilidad, las movilizaciones no cesaron. La Central Obrera Boliviana (COB), encabezada por Mario Argollo, ratificó su paro movilizado indefinido exigiendo la abrogación total del Decreto Supremo 5503, que elimina la subvención a los combustibles. La organización anunció una “Gran Marcha” desde El Alto hacia La Paz, mientras la Defensoría del Pueblo acompaña las protestas para garantizar su desarrollo pacífico. Para la COB, el DS 5503 incrementa el costo de vida y favorece a “sectores privilegiados”.
En paralelo, miles de cooperativistas mineros de Fencomin ejecutan una marcha masiva hacia el centro de La Paz, descendiendo desde El Alto y generando fuertes congestiones vehiculares. Los cooperativistas aseguran que el alza del diésel afecta directamente sus costos operativos, y el escenario se complejiza con bloqueos focalizados en rutas como Huanuni–Potosí y en puntos fronterizos como Pisiga. También se reporta la adhesión de mineros asalariados, algunos gremiales y educadores rurales, aunque otros sectores —como los auríferos y varias juntas vecinales— expresaron su respaldo al Gobierno y descartaron medidas de presión.
El Ejecutivo mantiene su defensa del DS 5503, al que califica como una medida “dolorosa pero necesaria” para fortalecer las finanzas públicas y enfrentar la crisis económica. Aunque por ahora no hay un caos generalizado, la tensión social se mantiene elevada y podría escalar si no avanzan los diálogos sectoriales instalados durante el fin de semana. La lectura general del día es de una calma frágil, marcada por protestas focalizadas en un país que se aproxima a las fiestas navideñas en medio de un clima político y económico incierto.
Redacción central La Paz
