El expresidente del Senado y excandidato presidencial Andrónico Rodríguez quedó en el centro de una nueva tormenta política tras recibir una dura respuesta de sectores del evismo, luego de sus recientes declaraciones en las que cuestionó el rol de Evo Morales y de las organizaciones sociales en la derrota electoral y en la supuesta existencia de acuerdos políticos internos. Las afirmaciones de Rodríguez reactivaron una fractura que sigue abierta dentro del bloque que históricamente orbitó alrededor del MAS y del liderazgo cocalero del Trópico de Cochabamba.
La reacción más contundente llegó desde las Seis Federaciones del Trópico, donde el vicepresidente de esa organización, Dieter Mendoza, calificó a Rodríguez de “indisciplinado, traidor, ambicioso y cobarde”, acusándolo de intentar trasladar su derrota política a Evo Morales y a las bases sociales. Mendoza rechazó de manera enfática cualquier versión de pactos o acuerdos con otros candidatos o fuerzas políticas y aseguró que las organizaciones sociales no negocian principios ni alianzas “a espaldas de sus bases”.
El origen del conflicto se remonta a declaraciones públicas de Rodríguez, quien insinuó que ciertos sectores evistas habrían tenido acercamientos o coincidencias con candidaturas externas, lo que —a su juicio— profundizó la fragmentación del bloque popular y debilitó la unidad política. Estas palabras fueron interpretadas por el evismo como un ataque directo al liderazgo de Morales y a la estructura sindical que históricamente sostuvo al movimiento.
Este nuevo cruce de acusaciones confirma que la reconfiguración del escenario político boliviano sigue marcada por disputas internas, liderazgos en tensión y narrativas contrapuestas sobre responsabilidades y futuro político. Más allá del intercambio verbal, el episodio refleja una lucha abierta por el control del relato, la representación social y el reposicionamiento de fuerzas de cara al nuevo ciclo político que vive el país.
Redacción central La Paz
