El informe subraya que los mayores incrementos en ingresos fiscales se registraron en países que aplicaron reformas orientadas a ampliar la base tributaria, mejorar la eficiencia de la administración fiscal y reducir la evasión. Estas medidas incluyeron ajustes en impuestos al consumo, renta y sectores extractivos, lo que permitió fortalecer las finanzas públicas en un contexto global complejo.
Pese a estos avances, la presión tributaria promedio en América Latina sigue por debajo de los niveles de economías desarrolladas, lo que limita la capacidad de los Estados para sostener el gasto social, la inversión pública y la estabilidad macroeconómica.
En este escenario regional, Bolivia aparece rezagada. A diferencia de otros países que impulsaron reformas fiscales estructurales, el país mantiene un esquema tributario prácticamente inalterado, lo que restringe el crecimiento de la recaudación.
A esto se suma la caída de los ingresos vinculados al sector hidrocarburífero, históricamente clave para las arcas del Estado, pero afectado por la disminución de la producción y exportaciones de gas.
Este factor ha reducido una de las principales fuentes de recursos fiscales.
Además, el contexto económico reciente —marcado por la escasez de divisas, conflictos sociales y desaceleración en algunos sectores— también incide en la capacidad de recaudación, en un país donde la informalidad sigue siendo elevada.
El contraste es claro: mientras varias economías de la región fortalecen sus ingresos con reformas, Bolivia enfrenta el desafío de sostener sus finanzas públicas sin cambios estructurales que impulsen una mayor recaudación.
Por Equipo de redacción
