El viceministro Hernán Paredes presentó públicamente audios en los que supuestamente se escucha a Evo Morales coordinando cercos y movilizaciones. Desde el Gobierno sostienen que existe una estrategia de desestabilización impulsada por el exmandatario para recuperar influencia política.
Sin embargo, el debate rápidamente se trasladó al terreno político. Diversos sectores cuestionan que el material haya sido difundido primero ante los medios de comunicación y no sometido previamente a una pericia técnica y judicial que determine autenticidad, edición y cadena de custodia.
El episodio también revive antiguas disputas políticas. Hernán Paredes, exalcalde de El Alto y antiguo opositor al MAS, enfrentó durante el gobierno de Morales varios procesos judiciales que denunció como persecución política y que terminaron llevándolo fuera del país durante varios años. Ahora reaparece desde el aparato estatal denunciando al exmandatario.
Para muchos ciudadanos, el escenario recuerda que en Bolivia las confrontaciones políticas rara vez desaparecen; simplemente cambian de lado cuando cambia el poder. Lo que antes eran denuncias de persecución contra opositores, hoy se transforma en acusaciones desde el Estado contra antiguos gobernantes.
Mientras tanto, la población observa con preocupación cómo el debate político vuelve a centrarse en disputas y polarización, en un contexto marcado por problemas económicos, presión cambiaria, abastecimiento irregular de combustible y conflictividad social.
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