Las declaraciones de Morales se producen apenas días después de su salida del Ministerio de Trabajo, en medio de presiones sindicales y cuestionamientos por la respuesta gubernamental ante la crisis social que atraviesa Bolivia.
El exministro sostuvo que el problema no pasa únicamente por el gabinete, sino por el círculo político que rodea al presidente Rodrigo Paz. Según afirmó, existen asesores y operadores que “desconocen la realidad nacional”, alejando al Ejecutivo de las demandas sociales y provinciales.
Morales incluso insinuó que parte de ese entorno tendría influencia extranjera y estaría induciendo decisiones equivocadas dentro de Palacio. La crítica golpea directamente a la estructura política del Gobierno en un momento particularmente sensible, marcado por protestas, bloqueos y una creciente presión sobre el Ejecutivo.
El ahora exministro también recordó que él y otros actores políticos aportaron respaldo territorial y votos rurales al proyecto político de Paz, dejando entrever una ruptura interna entre sectores que inicialmente acompañaron al oficialismo.
Las declaraciones aparecen además en medio de versiones sobre una posible reestructuración del gabinete y de cambios en el equipo político presidencial, luego de que el propio mandatario hablara recientemente de un “reordenamiento” para construir un gobierno más cercano y eficiente.
En términos políticos, el mensaje de Morales refleja algo más profundo que una simple discrepancia personal: evidencia tensiones internas dentro del oficialismo y un creciente debate sobre quiénes están influyendo realmente en las decisiones del presidente en medio de la crisis nacional.
Por Equipo de redacción
